De donde provienen los gatos

De donde provienen los gatos

Los gatos se domestican

El gato (Felis catus) es una especie doméstica de pequeño mamífero carnívoro[1][2]. Es la única especie domesticada de la familia Felidae y suele denominarse gato doméstico para distinguirlo de los miembros salvajes de la familia[4]. Un gato puede ser un gato doméstico, un gato de granja o un gato asilvestrado; este último se mueve libremente y evita el contacto con los humanos[5]. Los gatos domésticos son valorados por los humanos por su compañía y su capacidad para cazar roedores. Varios registros felinos reconocen unas 60 razas de gatos[6].
La anatomía del gato es similar a la de las demás especies de félidos: tiene un cuerpo fuerte y flexible, reflejos rápidos, dientes afilados y garras retráctiles adaptadas para matar presas pequeñas. Su visión nocturna y su olfato están bien desarrollados. La comunicación de los gatos incluye vocalizaciones como maullidos, ronroneos, trinos, siseos, gruñidos y lenguaje corporal específico de los gatos. Depredador más activo al amanecer y al atardecer (crepuscular), el gato es un cazador solitario pero una especie social. Puede oír sonidos demasiado débiles o de alta frecuencia para el oído humano, como los que emiten los ratones y otros pequeños mamíferos[7].

Gato siamés

Cuando se piensa en el origen de los gatos, la respuesta más obvia podría ser «otro planeta», pero en realidad son de este mundo. Uno podría imaginarse que la historia de los felinos es tan complicada como ellos, pero en realidad es una historia bastante sencilla que, como todo lo demás con los gatos, también ha estado casi totalmente bajo su control.
No, eso es un mito. Todos los gatos domesticados proceden del mismo gatito antiguo, el Felis silvestris lybica (o gato montés africano), que aún se encuentra en toda África, el suroeste y el centro de Asia, India, China y Mongolia. Aunque el gato montés africano pueda parecer feroz, en realidad se parece a un gato doméstico medio, aunque quizá sea un poco más grande.
En 2017, el investigador Claudio Ottoni se adentró en la genética de los gatos domesticados y descubrió que todos los gatos domésticos descienden de este ancestro común. Su domesticación tuvo lugar en dos periodos: uno en el Neolítico en el Creciente Fértil y luego, en el periodo clásico, la domesticación de los gatos se aceleró en Egipto.

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Sin embargo, la clasificación de la familia Felidae es difícil, en parte debido a la dificultad de distinguir las especies por su fenotipo y morfología: todos se parecen mucho y, por ejemplo, es extremadamente difícil incluso para los expertos entrenados diferenciar el cráneo de un león del de un tigre. Investigaciones genéticas más recientes han sugerido ocho agrupaciones o linajes distintos dentro de la familia Felidae que, por tanto, podrían constituir la base de su reclasificación en el futuro.
Todos los gatos han evolucionado como mamíferos cazadores depredadores con sentidos del oído, la vista y el olfato especialmente agudos. Las características anatómicas, como la cabeza redondeada y la estructura del esqueleto, sugieren que las 37 especies reconocidas de la familia Felidae evolucionaron a partir de un ancestro común, que probablemente vivió en Asia hace unos 10-12 millones de años. Durante los últimos 10 u 11 millones de años se produjo una rápida expansión y diversidad de la familia Felidae y hace 3 millones de años había una gran variedad de gatos que poblaban todas las regiones de la Tierra, excepto el Ártico, el Antártico y Australia. La subida y bajada del nivel del mar a lo largo de muchos milenios contribuyó tanto a crear las condiciones para que las especies de Felidae pudieran migrar y ocupar otros lugares geográficos (cuando el nivel del mar era bajo) como a aislar el desarrollo de las especies (cuando el nivel del mar era alto). La migración generalizada de los felinos ancestrales se vio probablemente facilitada por su comportamiento natural para dispersarse y buscar su propio territorio, y también por la necesidad de seguir a las especies de presa que cazaban.

Tigre

Si alguna vez ha observado a alguno de los grandes felinos -tigres, leones o leopardos- en el zoo o en Animal Planet, no podrá evitar fijarse en las similitudes entre ellos y su gato doméstico. Es natural preguntarse si uno desciende del otro, lo que nos lleva a la idea errónea de este mes:
Si esperabas que tu gato atigrado fuera realmente un tigre diminuto, te vas a decepcionar. Tu amigo felino está emparentado con los grandes felinos, especialmente con el tigre, pero no desciende ni evoluciona de uno de ellos. Se lo explicamos…
Los avances en genética y tecnologías afines han permitido a los científicos analizar el ADN y secuenciar los genomas (el conjunto completo de genes) de varios miembros de la familia de los felinos, como tigres, leones, leopardos de las nieves, jaguares, leopardos, gatos salvajes y gatos domésticos. Sus estudios han arrojado algunos resultados interesantes.
En un estudio publicado en 2007, los científicos examinaron el ADN de casi mil gatos salvajes y domésticos de distintas regiones del mundo. Su objetivo era determinar qué subespecie del gato salvaje Felis silvestris, un gato pequeño comparado con los leones y los tigres, era el ancestro más probable de los gatos domésticos. Los resultados revelaron cinco grupos genéticos, o linajes, de gatos salvajes. Cuatro linajes se correspondían con cuatro de las poblaciones conocidas de gatos salvajes que vivían en regiones específicas. El quinto linaje incluía no sólo la quinta subespecie conocida de gato montés, sino también los cientos de gatos domésticos de los que se tomaron muestras, incluidos los gatos mestizos y de raza pura de Estados Unidos, el Reino Unido y Japón. Estos resultados indican que F. s. lybica (también conocido como gato salvaje africano) es el ancestro común de todos los gatos domésticos. ¿La verdadera sorpresa? El ADN de los gatos salvajes africanos -recogido en desiertos remotos de Israel, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí- era prácticamente indistinguible del ADN de los gatos domésticos.