Mi perro tose y tiene arcadas

Tos y arcadas del perro viejo

Dos cosas muy comunes que pueden causar arcadas en los perros son los problemas infecciosos y la parálisis laríngea. La tos de las perreras, que es un tipo de infección respiratoria, es una causa común de las arcadas de los perros, que se traduce en una tos áspera, parecida a la del ganso, a veces seguida de arcadas.
Las arcadas pueden indicar una inflamación de la garganta (como ocurre con la laringitis), una infección del tracto respiratorio superior (como la tos de las perreras), un cuerpo extraño en la boca o la garganta (como un césped o una hoja), náuseas, etc.
Las ganas de vomitar de un perro son muy comunes y a menudo son perfectamente naturales. La mayoría de los perros vomitan si comen o beben demasiado rápido, o si hacen ejercicio después de comer. El mareo también es común en los perros y puede provocar el vómito.
¿Cuáles son las causas? La razón más común para que un perro vomite espuma blanca es el malestar gastrointestinal. El vómito espumoso puede producirse si el perro tiene un exceso de gases en el estómago. Si su perro sufre una indigestión y no le queda nada en el estómago para expulsar, puede empezar a vomitar este líquido pálido y espumoso o espuma.

¿por qué mi perro sigue teniendo arcadas pero no vomita?

La tos de las perreras, o traqueobronquitis, es una infección respiratoria muy contagiosa que afecta a las vías respiratorias de todas las razas de perros. La enfermedad provoca una inflamación de la tráquea y las vías respiratorias bronquiales del perro. Los cachorros jóvenes y los perros mayores son los más susceptibles, pero cualquier perro de cualquier edad puede contraer la tos de las perreras. La tos de las perreras se suele contraer en lugares o situaciones en los que los perros están en estrecho contacto entre sí o confinados juntos.    Entre estos lugares se encuentran los parques para perros, las exposiciones caninas, las instalaciones de embarque, los refugios, los lugares de juego de los cachorros, las zonas de paseo de perros o las instalaciones de peluquería. La infección se propaga a través de la saliva y de las secreciones nasales. La tos también transmite los agentes a través del aire de un perro a otro.
Los síntomas de la tos de las perreras son una tos seca y seca (a veces descrita como un ruido de ganso). Pueden incluir arcadas. Los pacientes con tos de las perreras suelen comportarse bien en cuanto a niveles de actividad, apetito y actitud general.    Si observa secreción nasal, letargo o falta de ganas de comer o beber, puede tratarse de algo más grave que la tos de las perreras. Los síntomas de la tos de las perreras suelen aparecer entre 5 y 10 días después de la exposición a un perro infectado y pueden durar hasta tres semanas. Un perro puede seguir siendo contagioso durante varias semanas después de que los síntomas desaparezcan. Los perros que tienen tos de las perreras suelen tener una tráquea sensible. El collar y la correa pueden iniciar un espasmo de tos, por lo que hay que tener cuidado para evitar daños en la tráquea. Se recomienda cambiar a un arnés mientras dure la enfermedad.

¿por qué mi perro tose como si tuviera algo atascado en la garganta?

¿Su perro tiene arcadas pero no sale nada? ¿Qué significan las arcadas de un perro? Las arcadas son el movimiento de contracción de la cavidad abdominal y del estómago para expulsar el contenido digestivo mediante el vómito.
Para distinguir las arcadas de la tos podemos fijarnos en el sonido que hace el perro. En el caso de la arcada, suena como «glup» (un sonido gutural), mientras que en la tos hay un sonido ronco que suena como «chagh».
Las arcadas también traen a colación la diferencia entre el vómito y la regurgitación. En ambas se expulsa el alimento del estómago, pero en la regurgitación no hay arcadas, simplemente se expulsa el alimento sin esos movimientos violentos del abdomen.
Si se sospecha de una intoxicación o que el perro ha comido algún objeto (peluches, camas, cuerdas, hilos, piedras…) es mejor acudir a la clínica lo antes posible. Los objetos pueden extraerse del estómago mediante una endoscopia, pero en el interior de los intestinos el riesgo aumenta y suele ser necesaria la cirugía.
Este problema se puede diagnosticar mediante una radiografía, aunque podemos estar casi seguros de ello porque el perro se hincha, sobre todo en su lado izquierdo y al golpearlo (con los dedos); suena a hueco.

Espuma blanca de las arcadas del perro

Es habitual que los perros tengan náuseas o arcadas como preludio del vómito. Si el vómito es relativamente rápido y no hay otros síntomas, es probable que no haya nada de qué preocuparse. Sin embargo, si el perro sigue teniendo arcadas y hay otros síntomas, es probable que sufra un trastorno digestivo. Cuando un perro vomita varias veces, puede seguirle un periodo de náuseas. Esto se debe a que no queda contenido en su estómago para expulsar. Sin embargo, éste no es el único motivo de las arcadas en los perros. Las causas más probables de que un perro tenga arcadas son las siguientes:A continuación, analizamos con más detalle estas causas de por qué su perro sigue teniendo arcadas. También te puede interesar ver nuestro artículo relacionado para saber si es normal que tu perro no pare de eructar y toser.
Esta es quizás la causa más urgente de las arcadas en los perros debido a la potencial fatalidad. La detección temprana puede salvar la vida del perro. La torsión/dilatación gástrica implica dos procesos que son los siguientes:Aunque esta condición puede ocurrir en cualquier perro, las razas más grandes son más propensas a desarrollarla. La ingesta rápida de alimentos, beber agua demasiado rápido, el ejercicio vigoroso antes o después de comer pueden ser la causa principal. También puede ser la causa de que el perro tenga arcadas por la noche, ya que el movimiento durante el sueño puede agravar el problema. Los síntomas incluyen nerviosismo, hipersalivación, náuseas, hinchazón abdominal y náuseas son todos los síntomas de la torsión gástrica. Es probable que el perro sienta dolor si le tocamos el vientre y que adopte posturas anormales. Una radiografía puede confirmar si se trata de una distensión o si se ha producido una torsión. En este último caso, será necesaria la cirugía.