Parasitos intestinales gatos contagio humanos

Parasitos intestinales gatos contagio humanos

toxocara catianimal

La parasitación gastrointestinal (GI) es un problema común en los gatos, con tasas de prevalencia de hasta el 45% en algunas poblaciones. Estos parásitos pueden ser organismos unicelulares protozoarios o con forma de gusano. Suelen provocar síntomas bastante inespecíficos, como un pelaje apagado, tos, vómitos, diarrea, heces mucosas o sanguinolentas, pérdida de apetito, mucosas pálidas o un aspecto barrigón. Los vómitos, la diarrea, la anemia y la deshidratación causados por los parásitos intestinales pueden debilitar al gato, haciéndolo más susceptible a las infecciones víricas y bacterianas y a otras enfermedades. Es importante destacar que algunos parásitos gastrointestinales de los gatos tienen el potencial de infectar a los humanos.
Los ascárides (Toxascaris leonina y Toxocara cati) son el parásito intestinal más común de los gatos, y afectan a entre el 25% y el 75% de los gatos, con tasas más altas en los gatitos. Las lombrices adultas miden de tres a cinco pulgadas de largo, son de color crema y viven en el intestino del gato, donde no se adhieren a las paredes intestinales y sobreviven comiendo los alimentos que ingiere el huésped. Las hembras adultas producen huevos fértiles que se eliminan con las heces del gato infectado. Los huevos necesitan de varios días a varias semanas para desarrollarse y convertirse en la fase larvaria infecciosa.

parásitos en las cacas de los gatos

Los parásitos intestinales de perros y gatos son patógenos cosmopolitas con potencial zoonótico para los humanos. Nuestra investigación tuvo en cuenta su difusión en perros y gatos de zonas del norte de Italia, concretamente el área metropolitana de Milán y dos áreas micropolitanas de provincias vecinas. Incluía el estudio del nivel de concienciación de los propietarios de mascotas sobre el potencial zoonótico de estos parásitos. Se recogieron un total de 409 muestras fecales frescas de perros y gatos domésticos para su análisis copromicroscópico y la detección de coproantígenos de Giardia duodenalis. También se identificaron los conjuntos de Giardia. Se envió un cuestionario sobre la biología de los parásitos intestinales y el potencial zoonótico a 185 propietarios de mascotas. La prevalencia global de parásitos intestinales resultó mayor en los gatos (47,37%-60,42%) y perros (57,41%-43,02%) de las zonas micropolitanas que en la metrópoli de Milán (perros: P = 28,16%; gatos: P = 32,58%). Los parásitos zoonóticos que infectan a los animales de compañía investigados son T. canis y T. cati, T. vulpis, Ancylostomatidae y G. duodenalis ensamblaje A. Sólo el 49,19% de los propietarios de animales de compañía mostraron ser conscientes de los riesgos para la salud humana de los parásitos intestinales caninos y felinos. Los resultados parasitológicos en los animales de compañía y la determinación de la concienciación en sus propietarios ponen claramente de manifiesto la importancia del papel de los veterinarios a la hora de indicar comportamientos correctos y generalizados para reducir los riesgos de infección para los animales de compañía y los seres humanos en las zonas urbanas.

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A nadie le gusta oír que su mascota podría -y probablemente lo hará- contraer un parásito intestinal en algún momento de su vida. La mayoría de los propietarios de mascotas prefieren evitar el tema, pero conocer los datos básicos es importante, porque los parásitos intestinales pueden causar graves problemas de salud. Por eso hemos recopilado las preguntas más comunes que se hacen los dueños de mascotas, y la información que necesitan saber, sobre los parásitos internos.
Los parásitos intestinales son gusanos parásitos que habitan principalmente en el tracto gastrointestinal (GI). Los parásitos intestinales más comunes son los ascárides, los anquilostomas, las tenias y los tricocéfalos. Los gusanos varían en tamaño y gravedad potencial de la enfermedad, dependiendo de la edad de su mascota y de la gravedad de la infestación.
Los gusanos redondos pueden frenar el crecimiento de los cachorros y gatitos, y los anquilostomas pueden provocar una anemia potencialmente mortal. Cualquier infección parasitaria puede causar inflamación y problemas en el sistema inmunitario. Si su mascota padece otra enfermedad, como la diabetes, la infección parasitaria puede empeorarla. Todos estos parásitos pueden bloquear los principales sistemas del organismo si la infestación no se controla, y pueden poner en peligro la vida del animal.

parásitos intestinales en humanos

Aunque la mayoría de las enfermedades infecciosas felinas sólo afectan a los gatos, algunas de estas enfermedades pueden transmitirse de los gatos a las personas. Las enfermedades que pueden transmitirse de los animales a las personas se denominan enfermedades zoonóticas. Aunque no es exhaustivo, este artículo destaca las enfermedades zoonóticas más comunes que pueden transmitir los gatos y las sencillas precauciones que puede tomar para reducir el riesgo de contraer estas enfermedades. Para obtener más información sobre los riesgos específicos, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades zoonóticas, póngase en contacto con su médico o profesional de la salud.
La probabilidad de que una persona normal contraiga una enfermedad zoonótica de un gato es baja, pero los individuos con sistemas inmunitarios inmaduros o debilitados son más susceptibles a estas enfermedades. Esto incluye a los bebés, las personas con síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), los ancianos y las personas que reciben quimioterapia contra el cáncer u otros fármacos que pueden suprimir su sistema inmunitario.
La enfermedad por arañazo de gato (EAG) está causada por una bacteria llamada Bartonella henselae, que puede estar presente en la saliva de los gatos infectados y en el cuerpo de las pulgas de los gatos. Como su nombre indica, esta infección bacteriana suele transmitirse del gato al ser humano a través de los arañazos, aunque también puede transmitirse a través de las heridas por mordedura y cuando un gato lame las heridas abiertas de una persona. Entre los gatos, esta bacteria se transmite más comúnmente por las picaduras de pulgas de gato infectadas, y también puede encontrarse en las heces de estas pulgas, que pueden servir como fuentes de infección si se exponen a una herida abierta en un gato o en un humano.